¿LOS DEBATES ELECTORALES SIRVEN PARA LA TOMA DE DECISIONES EN LAS ELECCIONES?
- Redacción
- hace 5 días
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Una etapa crucial en las elecciones son las campañas electorales, dentro de este periodo se permite la difusión de las propuestas de los partidos políticos y candidaturas y el llamado a votar por ellos. Es ahí donde la ciudadanía tiene la oportunidad de obtener toda la información necesaria para poder reflexionar sobre su voto y que este cuando acuda a la urna sea razonado. Una de las formas más atractivas de poder ver en acción a las candidaturas expresando sus propuestas, ideas, promesas de campaña y haciendo un ejercicio de intercambio ideas bajo un formato que permita la participación equitativa y que esta sea bajo un marco de respeto son los debates.
En México tuvieron su primera aparición a nivel federal en el año 1994 en la elección de la Presidencia de la República con la participación de Ernesto Zedillo Ponce de León del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Diego Fernández de Cevallos del Partido Acción Nacional (PAN), y Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano por el Partido de la Revolución Democrática (PRD). Recordemos que este preciso momento de la historia, México atravesaba un complejo contexto político con el levantamiento del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional y el asesinato del ex candidato por el PRI Luis Donaldo Colosio, además de una apremiante crisis económica. Factores que agudizaban más la complejidad del contexto en que se desarrollaban las elecciones en ese año.
Fue así como en un escenario adverso apareció por primera vez esta herramienta democrática llamada “Debate” que vendría a cambiar la forma de exponer las ideas, pero enfrente de contendientes que también ofrecerían sus propuestas y en estrategia también replicarían a las propuestas de las demás candidaturas, todo esto transmitido en televisión nacional en los principales canales públicos y también por medio de la radio.
Para conocer los elementos básicos de los debates debemos ubicar quienes intervienen en los mismo, para que se pueda realizar un debate debe haber más de una candidatura interesada en debatir, también debe existir la moderación del mismo, para ello debe designarse a una persona moderadora que tenga la capacidad y experiencia necesaria para conducir el debate y las intervenciones de las candidaturas que participen.
Las candidaturas tendrán distintas rondas según sea definido por el formato del debate, actualmente se puede realizar debates presenciales y virtuales, la diferencia principal entre estos dos formatos sería el costo o presupuesto donde los presenciales exigen un mayor gasto y los virtuales son menos onerosos, los presenciales pueden ser más dinámicos en el desarrollo y los virtuales pueden hacerlos menos según el formato que sea definido para el mismo.
En el debate se van abordando distintos temas de los asuntos públicos como son: el Estado de Derecho, Gobernabilidad, Salud, Seguridad Pública, Medio Ambiente, Trabajo, apoyo al campo y la agricultura, etc. Estos temas regularmente son sorteados y de esa manera se escogen los temas a debatir, igual se pueden incluir preguntas que hagan directamente la ciudadanía, para ello se establece el procedimiento de como captar las preguntas y de cómo escoger cada pregunta que será llevada al debate para las candidaturas. Una dinámica que le da mayor dinamismo a los debates son las réplicas y contrarréplicas, que provoca una interacción más directa entre las candidaturas y puede haber una defensa, ataque y contraste de propuestas e ideas.
Los debates pueden ser una gran herramienta para el electorado que se encuentre con dudas para decidir por quien votar, muchas personas especialistas piensan que los debates difícilmente pueden cambiar una contienda electoral, es decir, que cuando una persona ya decidió por quien votar difícilmente cambiara de opinión por un debate, sino que todo lo contrario solo fortalecerá su decisión de por quién votará.
Esta primicia puede no ser tan exacta, en algunos casos concretos puede que la situación o la contienda electoral si pudiera cambiar, el buen desempeño de una candidatura que viene ganando adeptos y el mal desempeño de una candidatura que viene perdiéndolos por malas decisiones y acciones pueden materializar que un debate pueda cambiar la tendencia de votación más aun cuando hay una elección está muy competida. Una estrategia muy común que ha sucedido en la entidad de Tabasco es que las candidaturas que van como favoritas o que son favorecidas por las diversas encuestas que se realizan en el proceso electoral local tienden a no querer debatir, los que regularmente quieren debatir son las candidaturas que no están señaladas como favorecidas en las encuestas y ven a los debates como una gran opción para revertir esa situación.
Desgraciadamente en la norma electoral mexicana solo existe obligación de organizar debates para las candidaturas a la Presidencia de la República y en el caso de las entidades federativas para las Gubernaturas. Pero ojo con esta parte, existe una obligación para las autoridades administrativas electorales tanto para el Instituto Nacional Electoral (INE) como para los órganos públicos electorales locales (OPLE), pero no existe obligación de participar para las candidaturas. Ahora bien, para los demás cargos federales y locales como senadurías, diputaciones, presidencias municipales y diputaciones locales solo menciona la ley que se deben promover los debates, pero no existe una obligación para la autoridad de realizarlos.
De lo anterior emerge esta pregunta: ¿deberían ser obligatorios los debates para las candidaturas? Mi respuesta contundente, claro que sí. Creo que las candidaturas deben mostrarse tal cual, ante la ciudadanía y mostrar lo mínimo que deben tener las personas que se dedican a la política y es el poder expresar sus ideas y pensamientos. Además, la ciudadanía tendrá la oportunidad de ver a las candidaturas en acción defendiendo y explicando sus propuestas bajo las reglas del respeto y un formato equitativo, evitando lenguaje altisonante, además de evitar expresiones que puedan generar violencia política de género.
Los debates bien desarrollados pueden dotar de elementos objetivos a la ciudadanía cuando la información generada es veraz y comprobable de cierta forma. Haciendo un recuento de los últimos debates presidenciales en México, se han fijado en el ataque y la descalificación entre las candidaturas, pero no ha existido un debate real de ideas y propuestas, se han desvirtuado y poco han servido para poder tomar una decisión a la ciudadanía. Es ahí donde se debe poner atención en el formato y la moderación de los debates, para tratar de reconducir el desarrollo de los mismo y que no pierdan su objetivo principal que es el intercambio circular de ideas bajo el marco del respeto.
Existen distintas formas realizar debates de acuerdo a los formatos utilizados, el cual puede volver o más fácil o más complejo el debate para las candidaturas participantes. Dentro de mi experiencia los debates realizados en las entidades federativas puedes apreciar que de acuerdo al desarrollo económico y social de cada Estado puedes ver debates de mayor o menor nivel. Es decir, los debates realmente son construidos en base a la ciudadanía que va dirigida, no es lo mismo un debate a la Presidencia de la República que un debate de una presidencia municipal de un pequeño municipio donde su población apenas rebasa los mil quinientos habitantes. Sobre todo, los debates sirven para hacer una difusión a mayor escala por medio de la televisión, radio e internet.
Este último vino a revolucionar a los debates debido al post debate que se da en las redes sociales después de la realización de los debates, donde la ciudadanía comienza a expresar sus opiniones del desempeño de las candidaturas. Esto genera una mayor difusión y alcance de los debates por el alto uso de las redes sociales en México.
¿Cómo lo mencione al principio existe esta duda, los debates definen o no elecciones? Para responder esta pregunta analizaremos dos casos en concreto el primero analicemos el debate presidencial del año 2000 donde participaron Vicente Fox Quezada por parte del PAN, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano por el PRD y Francisco Labastida Ochoa por parte del PRI. Antes de este debate el candidato del PRI según las encuestas lo colocaban cinco puntos arriba de sus contrincantes, posterior al primer debate debate se declaró triunfador el candidato panista y las encuestas posteriores colocaron a este como puntero tres puntos porcentuales sobre sus adversarios políticos. Ante este hecho es evidente que si hubo un efecto en tendencias del voto en relación a esta elección presidencial por los desempeños obtenidos en los debates.
El siguiente caso es la elección Presidencial del año 2006, donde Andrés Manuel López Obrador era el puntero en la contienda electoral según las encuestas de ese año, y que en esa ocasión decidió no aceptar la invitación del aun IFE al primero de dos debates. Cabe recordar que para la realización del primer debate se dejó su espacio del candidato antes mencionado de manera que se notará o evidenciará su ausencia en el debate.
Es de conocimiento público de las personas que vieron ese primer debate que las demás candidaturas aprovecharon para hacer notar su falta de interés de participar y debatir sus propuestas. De este suceso hay quienes piensan que pudo haber perdido terreno en las preferencias electorales por no asistir al primer debate y hay otros que dicen que no afecto, sino que la derrota electoral se derivó a otros factores que ya conocemos.
A modo de reflexión debemos aceptar que los debates son necesarios en nuestra frágil democracia, entre más información pueda obtener la ciudadanía, mayores elementos podrán tener para realizar un voto razonado e informado, cada vez que se acude a las urnas se está decidiendo el rumbo de un país, entidad o municipio. Ya no puede haber pretexto de no conocer por quien votamos ante el fácil acceso a las nuevas tecnologías de la información y comunicación. Como ciudadanos debemos ser conscientes y responsables en buscar la información para la toma de decisiones que impactan en nuestra sociedad.
Los debates son una magnifica herramienta siempre y cuando se construyan de una forma adecuada y que la información que sea compartida o debatida tenga veracidad y sustento. Los debates no se deben utilizar para realizar ataques personales entre las candidaturas, sino utilizarse para lo que son, un puente atractivo entre el electorado y las candidaturas para que los primeros conozcan cómo se desenvuelve su candidatura en un escenario donde se ponen a prueba sus dichos y se le exige debatir sus propuestas de campaña, conocer su temple y su seguridad, su capacidad de dialogo y capacidad de respuesta ante cuestionamiento a sus propuestas.
Esa es la forma en que se deben aprovechar y utilizar los debates para que alcancen su fin principal y no se pierdan en espectáculos grotescos que no generan ni interés ni convicción en las personas que se toman el tiempo de observar estos ejercicios democráticos.





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