¿Están funando a Messi? Aquí te decimos por qué
- Redacción
- 7 mar
- 2 Min. de lectura

Lionel Messi está siendo tendencia mundial, pero no precisamente por un gol, un regate o una jugada histórica. Esta vez lo que incendió internet fue su aparición sonriente junto a Donald Trump durante la entrega de un premio. Bastó esa imagen para que miles de usuarios en redes comenzaran a preguntarse algo que antes pocos decían en voz alta: ¿Messi es realmente el ídolo intocable que nos vendieron?
La crítica que se está multiplicando tiene varias capas.
La primera es el momento político. Trump es hoy una de las figuras más polarizantes del planeta. Sus políticas migratorias, las redadas del ICE contra latinos y su discurso ultranacionalista lo han convertido en símbolo de la derecha dura en Estados Unidos. En ese contexto, ver a Messi —un ícono latino global— riendo y posando con él cayó como una bomba en redes.
La segunda razón tiene nombre propio: Maradona.
Internet no tardó ni cinco minutos en hacer la comparación inevitable. Diego Armando Maradona fue muchas cosas, pero sobre todo fue un futbolista que incomodaba al poder. Amigo de Fidel Castro, cercano a Hugo Chávez, crítico feroz del imperialismo y del capitalismo global. Maradona no buscaba la foto con los poderosos: los confrontaba.
Messi, en cambio, aparece hoy para muchos como su opuesto perfecto: un ídolo cómodo para el sistema.
Ahí entra el tercer elemento de la discusión: el Mundial de Qatar 2022.
En los últimos años ha crecido una narrativa —muy presente en redes— que sostiene que la Copa del Mundo que coronó a Messi estuvo rodeada de decisiones arbitrales polémicas y de una maquinaria mediática que necesitaba consagrarlo. Para muchos aficionados, esa final en Qatar no fue solo un triunfo deportivo: fue la culminación de un relato global que el fútbol y la industria necesitaban cerrar.
¿Es una teoría polémica? Sí.
¿Existe y está creciendo en redes? También.
Porque el punto que muchos están planteando hoy no es solo el Mundial. Es algo más profundo: Messi representa el tipo de estrella que el capitalismo global prefiere.
Un ídolo:
apolítico
corporativo
compatible con cualquier marca
capaz de aglutinar masas sin incomodar al poder
Un ídolo que no protesta.
Que no confronta.
Que sonríe en la foto.
Y por eso mismo, dicen muchos críticos, es el jugador perfecto para el establishment global.
La imagen con Trump, en medio de guerras, deportaciones masivas de migrantes y una tensión internacional creciente, terminó de detonar ese debate que venía incubándose desde hace años.
¿Es injusto con Messi? Para algunos sí.
¿Es una discusión legítima sobre el papel de las grandes figuras deportivas en la política global? También.
Porque al final la pregunta que hoy circula por todo internet es incómoda, pero poderosa:
¿Messi es el mejor futbolista del mundo…
o el ídolo perfecto que el sistema necesitaba construir?
El debate apenas empieza.
