Saúl Ruvalcaba convierte datos territoriales en decisiones de negocio
- Redacción
- 21 jul
- 4 min de lectura

Desde Jalisco, desarrolla un servicio de geolocalización que permite a gobiernos y empresas reducir costos, optimizar rutas y transformar grandes bases de datos en estrategias visuales.
Gobiernos y empresas pueden almacenar miles de domicilios, cuentas y registros sin saber con precisión dónde se encuentran ni cómo utilizarlos estratégicamente.
Direcciones incompletas, calles repetidas, errores cartográficos y datos duplicados complican las tareas de cobranza, distribución, notificación y atención territorial. Frente a este problema, Saúl Ruvalcaba desarrolló un servicio que convierte grandes bases de información en mapas comprensibles y operativos.
Desde 2022, Ruvalcaba y su equipo trabajan en la geolocalización masiva de domicilios, predios, contribuyentes y clientes. El objetivo es que las organizaciones no tengan que tomar decisiones únicamente a partir de hojas de cálculo, sino que puedan visualizar sus datos directamente sobre el territorio.
“Los datos que nosotros damos no se quedan plasmados en Excel. Los presentamos de una manera visual para que el cliente pueda tomar decisiones acertadas”, explica.
Datos que pueden verse y utilizarse
El servicio recibe la información proporcionada por el cliente, revisa los domicilios, corrige errores y asigna coordenadas a cada registro.
Posteriormente, los datos se cruzan con cartografía oficial, imágenes aéreas y otras herramientas de ubicación. El resultado puede entregarse mediante mapas digitales, rutas, mapas de calor, segmentaciones y archivos que el cliente conserva para integrarlos a sus propios sistemas.
Un ayuntamiento, por ejemplo, puede visualizar en un mismo mapa a los contribuyentes pendientes de notificación, las zonas con mayor recuperación de cartera y los sectores donde se requiere modificar la estrategia de cobranza.
Una empresa puede identificar dónde se concentran sus clientes, qué rutas resultan más eficientes o en qué territorios existe una oportunidad de expansión.
“El objetivo se lo da el cliente. Nosotros proporcionamos la herramienta y proponemos una estrategia dependiendo de lo que quiera conseguir”, señala Ruvalcaba.
Menores recorridos y mayor productividad
El proyecto surgió de una necesidad operativa dentro de una empresa dedicada a realizar notificaciones masivas para gobiernos y ayuntamientos.
Antes de implementar los mapas, los trabajadores recibían listas organizadas por colonias. Sin embargo, una colonia puede ser extensa, compartir límites con otras zonas o contener calles y números repetidos. Esto provocaba traslados innecesarios y reducía el número de visitas que podían realizarse durante una jornada.
Al geolocalizar cada cuenta y organizarla por su ubicación real, los notificadores comenzaron a recibir rutas más eficientes. Ruvalcaba sostiene que una persona puede realizar hasta el doble de visitas diarias en comparación con un esquema tradicional. En la operación de su equipo, asegura, la cantidad de notificaciones aumentó hasta 300 por ciento desde que comenzaron a utilizar el sistema. El análisis territorial también permite evaluar los resultados.
Después de una jornada, el cliente puede conocer qué zonas fueron notificadas, dónde se obtuvieron pagos y en qué sectores existe una menor respuesta. Así, la geolocalización deja de ser solamente una herramienta para encontrar domicilios y se convierte en un recurso para diseñar estrategias comerciales y operativas.
Una alternativa a las licencias tradicionales
Uno de los principales diferenciadores del modelo, de acuerdo con Saúl Ruvalcaba, es que la información procesada pertenece al cliente.
Algunas plataformas especializadas funcionan mediante licencias temporales y limitan las funciones dependiendo del presupuesto contratado. En el servicio desarrollado por su equipo, los mapas, archivos y coordenadas se entregan directamente a la empresa o institución.
“La información que nosotros damos se la queda el cliente. No solamente puede visualizarla durante el tiempo que dure una licencia”, explica.
Ruvalcaba estima que el costo de su servicio puede representar entre 15 y 20 por ciento de lo que cobran algunas herramientas disponibles en el mercado. Además de reducir la inversión, el modelo busca evitar que el cliente tenga que procesar por su cuenta archivos con cientos de miles de datos.
“El cliente no necesita revisar 500 mil celdas. Necesita algo sencillo, tangible y visual que le permita entender lo que está sucediendo”, afirma.
Aplicaciones para gobiernos y empresas
Aunque actualmente el servicio tiene una presencia importante en procesos de cobranza y notificación, su aplicación puede extenderse a distintos sectores. Las empresas de paquetería pueden organizar entregas; las constructoras pueden analizar predios mediante levantamientos con drones; los comercios pueden detectar dónde se concentran sus clientes, y las organizaciones pueden identificar zonas prioritarias para ofrecer productos o servicios.
En el sector público, los gobiernos pueden utilizar los mapas para mejorar la recaudación, planear recorridos, ubicar predios y conocer las necesidades de distintas comunidades.
El análisis también puede aplicarse en campañas políticas. Las solicitudes recabadas durante recorridos territoriales pueden convertirse en mapas que muestren qué colonias requieren drenaje, pavimentación, alumbrado o seguridad.
De esta manera, la información recopilada durante una campaña puede servir posteriormente para establecer prioridades y dar seguimiento a los compromisos.
El reto de llegar a todo México
Actualmente, el equipo trabaja en Guadalajara, Zapopan, Tonalá y Tlajomulco, además de participar en proyectos relacionados con el Gobierno de Jalisco. Su siguiente objetivo es ampliar la operación a otros estados, pues considera que una parte importante del mercado nacional todavía desconoce cómo puede aprovechar la información geográfica para reducir costos y mejorar sus procesos.
La posibilidad de trabajar a distancia facilita esa expansión. Las bases de datos pueden procesarse y convertirse en mapas sin que el equipo tenga presencia permanente en la ciudad donde se encuentra el cliente.
“Queremos crecer a otros estados y llegar a mercados donde todavía no conocen todo lo que puede hacerse con esta información”, afirma.
Para Saúl Ruvalcaba, la transformación digital de las empresas y los gobiernos dependerá cada vez más de su capacidad para interpretar datos. Su propuesta busca demostrar que una dirección, una cuenta o un registro no tienen demasiado valor mientras permanezcan aislados dentro de una hoja de cálculo.





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