Sarampión: síntomas, riesgos y cómo prevenirlo

El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa que se transmite a través de gotitas de saliva expulsadas al toser o estornudar por una persona infectada. Aunque su capacidad de propagación es elevada, puede prevenirse de manera eficaz mediante la vacunación.
Esta enfermedad puede provocar complicaciones si no se atiende oportunamente, especialmente en niñas, niños y personas con el sistema inmunológico debilitado.
Síntomas más frecuentes
Entre las manifestaciones más comunes del sarampión se encuentran:
Fiebre
Congestión nasal
Ojos rojos o irritados
Pequeñas manchas dentro de la boca
Erupción cutánea que inicia en el rostro y se extiende al resto del cuerpo
Ante la presencia de estos síntomas, es importante acudir a valoración médica para evitar complicaciones.
Vacunación: principal medida de prevención
La herramienta más efectiva para prevenir el sarampión es la vacunación. Gracias a las campañas de inmunización, se ha logrado proteger a millones de personas y controlar brotes de forma oportuna.
Existen dos tipos de vacunas:
✅ Vacuna triple viral (SRP)
Se aplica durante la infancia como parte del esquema básico.
Protege contra sarampión, rubéola y paperas.
✅ Vacuna doble viral (SR)
Dirigida a adolescentes y personas adultas.
Recomendada para quienes no cuentan con esquema completo o no tienen certeza de haber sido vacunados.
¿Quiénes deben vacunarse?
Niñas y niños de 6 meses a 9 años.
Adolescentes y personas adultas de 10 a 49 años que no tengan esquema completo de vacunación.
¿Qué puedes hacer?
Revisar tu cartilla de vacunación y la de tus hijas e hijos.
Acudir al centro de salud si falta alguna dosis.
Solicitar orientación médica ante cualquier duda.
Compartir información para fortalecer la prevención.
La vacunación no solo protege a quien la recibe, sino también a la comunidad al reducir la propagación del virus.





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