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Raúl Guzmán, el arquitecto que está diseñando y construyendo el futuro económico de Tabasco

  • Redacción
  • hace 16 horas
  • 6 Min. de lectura

Desde la presidencia del Consejo Coordinador Empresarial de Tabasco, Raúl Guzmán impulsa una nueva ruta para el sector privado: unidad, consumo local, diversificación económica, rescate urbano y una visión empresarial que pone al ciudadano en el centro.


Por: Epicentro MX



La historia profesional de Raúl Guzmán ha transitado por la docencia, el servicio público, la iniciativa privada, el gremio arquitectónico y ahora la dirigencia empresarial. Esa combinación explica por qué su llegada a la presidencia del Consejo Coordinador Empresarial de Tabasco es la consecuencia natural de una trayectoria construida entre aulas, obras, instituciones y proyectos de ciudad.


Hoy, al frente del máximo organismo empresarial del estado, Guzmán encabeza una agenda que busca algo más ambicioso que representar cámaras: quiere articular al empresariado tabasqueño para romper inercias históricas, fortalecer el consumo local y abrir una nueva etapa económica para Tabasco.


El sector empresarial de Tabasco es fuerte. El problema es que estamos desagregados”, afirma.


Durante años, explica, la economía tabasqueña ha estado profundamente ligada a dos grandes motores: el gobierno y Pemex. Pero esa dependencia, que durante décadas sostuvo a amplios sectores productivos, también dejó al empresariado vulnerable ante la contracción petrolera, la disminución de recursos públicos y la falta de diversificación.


La apuesta de Guzmán parte de una idea clara: Tabasco no puede esperar a que las soluciones lleguen desde afuera. El sector empresarial debe organizarse, reconocerse, vincularse y actuar con visión común.


Tenemos que trabajar con gobierno, no para gobierno”, dice.

La unidad como proyecto económico


Desde su paso por el Colegio de Arquitectos Tabasqueños, donde logró ampliar la participación gremial y posicionar proyectos urbanos de impacto, comenzó a construir una lógica que ahora lleva al Consejo Coordinador Empresarial: sumar sectores, abrir espacios y convertir la representación empresarial en una plataforma más amplia.

Actualmente, el Consejo está integrado por 14 organismos, pero Guzmán anticipa que ese número crecerá. Su intención es incorporar nuevas cámaras, colegios y sectores productivos, además de tender puentes con empresarios que no necesariamente forman parte de organismos formales.


El objetivo es que nadie quede fuera de la conversación económica de Tabasco.


El Consejo Coordinador es una plataforma, no una limitante para trabajar por Tabasco”, explica.


Esa visión se materializará en uno de sus proyectos centrales: el Pacto por Tabasco, un acuerdo empresarial que busca reunir a organismos, cámaras y empresarios en torno a un compromiso común por el desarrollo económico del estado.


No se trata, insiste, de un pacto gubernamental. Su naturaleza será empresarial. La idea es que desde el propio sector privado se construyan compromisos concretos para incentivar la economía, generar derrama local y fortalecer el tejido productivo.


Soy Tabasqueño: consumir local como estrategia


Uno de los primeros proyectos que se desprenderá del Pacto por Tabasco será Soy Tabasqueño, una iniciativa orientada a incentivar el consumo local mediante beneficios directos para la ciudadanía.


El modelo es sencillo, pero potente: empresas tabasqueñas podrán sumarse a un padrón y ofrecer beneficios especiales a quienes acrediten ser del estado. Restaurantes, hoteles, cafeterías, despachos, negocios de servicios y empresas locales podrán otorgar descuentos, cortesías o beneficios en especie.


“Incentivamos el consumo local y beneficiamos directamente a los tabasqueños en su economía”, señala.

Lo interesante de la propuesta es que Guzmán busca llevar el discurso del orgullo local a una estrategia económica concreta. Consumir local no solo como identidad, sino como mecanismo para fortalecer empresas, sostener empleos y generar circulación interna de recursos.


La primera etapa estará enfocada en empresas tabasqueñas. Más adelante, el programa podría abrirse a cadenas nacionales o internacionales que deseen participar, pero el arranque tiene una prioridad clara: apoyar al empresario local.


Diversificar sin romper con Pemex


Raúl Guzmán no evade el tema Pemex. Al contrario, lo coloca en el centro del diagnóstico económico de Tabasco. Reconoce que la crisis y los adeudos han golpeado con fuerza al empresariado local, pero también advierte que el estado no puede darse el lujo de abandonar de un día para otro una relación histórica con el sector energético.

La propuesta, entonces, no es romper: es diversificar.


Desde el Consejo Coordinador Empresarial, una de sus líneas de acción será acompañar a las empresas afectadas por adeudos pendientes y buscar que se generen condiciones para reactivar vínculos productivos. Pero, al mismo tiempo, plantea abrir nuevos nichos de oportunidad para que las empresas tabasqueñas no dependan exclusivamente de Pemex o del gobierno.


Ahí entra otra de sus propuestas: vincular formalmente a las empresas locales con las grandes inversiones que están llegando al estado.

Si cadenas como Walmart, Chedraui u Oxxo anuncian inversiones millonarias en Tabasco, Guzmán considera que el gobierno puede jugar un papel clave como facilitador.


Si ya llegaron contigo y te están diciendo que van a invertir, siéntalos conmigo como Consejo Coordinador Empresarial”, plantea.


La lógica es directa: esas empresas necesitarán construcción, logística, servicios financieros, trámites, mantenimiento, proveeduría y operación. En cada etapa puede haber una oportunidad para empresarios tabasqueños.


Su apuesta por el turismo pega beneficio económico del estado


Otra de sus apuestas es el turismo. Guzmán propone identificar productos estratégicos, consolidarlos y generar condiciones para que quienes ya llegan a Tabasco se queden más tiempo. Su proyecto se resume en una frase: “un día más”.


Tabasco, explica, tiene una conectividad aérea importante, especialmente con la Ciudad de México, además de rutas hacia destinos como Guadalajara, Puebla y Mérida. El problema no es que la gente no llegue. El problema es que muchas veces llega por negocios, trámites o reuniones, y se va el mismo día.


El reto es ofrecer razones claras, cercanas y atractivas para extender la estancia.

En esa estrategia, Guzmán identifica al cacao como producto clave. Tabasco cuenta con denominación de origen del cacao Grijalva, haciendas cacaoteras, zona arqueológica en Comalcalco y corredores gastronómicos relativamente cercanos a Villahermosa.

Su visión es pragmática: si los recursos son limitados, hay que concentrarlos primero donde puedan generar resultados inmediatos.


“Si tengo diez pesos, en lugar de distribuirlos de manera equitativa en todos los polos turísticos, le meto siete al que puedo consolidar de manera inmediata”, plantea.


El centro histórico como oportunidad económica


La visión urbana de Raúl Guzmán aparece con más fuerza cuando habla del centro histórico de Villahermosa. Para él, la ciudad no puede entenderse por fragmentos. Un malecón, una calle, una plaza o un edificio abandonado no funcionan de manera aislada: forman parte de un sistema.


Por eso, una de sus propuestas es impulsar el rescate del centro histórico mediante coordinación entre gobierno, empresarios y propietarios.


El diagnóstico es claro: hay infraestructura con potencial, zonas con valor arquitectónico y espacios que podrían detonar actividad económica, pero falta una política integral que genere condiciones de seguridad, iluminación, movilidad, estacionamiento, incentivos y certidumbre.


Guzmán propone una combinación de incentivos y castigos fiscales. Quien reactive un inmueble, lo rente, lo concesione o le dé uso productivo, podría acceder a beneficios. Quien mantenga edificios abandonados en zonas estratégicas, debería enfrentar costos más altos.


Tienes todo el derecho de tenerlo abandonado porque es tuyo; nada más que te va a salir más caro tenerlo ahí abandonado que usarlo”, resume.


La idea puede ser controversial, pero responde a una lógica empresarial: si se quiere reactivar el centro, debe haber reglas que incentiven la inversión y desincentiven el abandono.


Un arquitecto en la economía


Cuando se le pregunta si Raúl Guzmán es un arquitecto que impulsa el desarrollo económico o un empresario que lo hace, no duda.

Un arquitecto”, responde.


Para él, la arquitectura no es solo una profesión de diseño. Es una forma de pensar. Una disciplina que enseña a escuchar necesidades, ordenar variables, planear, prever escenarios y construir soluciones.


Esa mirada aparece desde sus años como docente, pasando por su experiencia en el servicio público municipal, estatal y federal, hasta su trabajo en proyectos de vivienda, desarrollo urbano y planeación de ciudad.


En su visión, los municipios y gobiernos necesitan más planeación. No solo financiera o política, sino territorial, urbana, social y económica. Por eso insiste en la importancia de los institutos municipales de planeación como hojas de ruta para el desarrollo.

Su perfil combina técnica, sensibilidad social y vocación empresarial. Esa mezcla explica que sus proyectos no se limiten a aumentar utilidades, sino a generar impacto en la ciudad y en la vida cotidiana de las personas.


El legado que quiere construir


Aunque el periodo al frente del Consejo Coordinador Empresarial es formalmente de un año, con posibilidad de reelección por uno más, Guzmán ya piensa en una ruta de dos años.


El primer año, dice, será para sentar bases. El segundo, para consolidar.

Cuando se le pregunta qué le gustaría que se recordara de su gestión, vuelve a una palabra: cambio.


No un cambio abstracto, sino uno medible en la forma en que el empresariado se organiza, se vincula y se desprende de su dependencia histórica.


Que después de esta gestión se entienda un sector empresarial distinto al que había”, dice. “Que ya no estemos en esa codependencia que eternamente nos ha ligado a Pemex y al gobierno”.


Su ambición no es menor. Quiere que el Consejo Coordinador Empresarial de Tabasco deje de ser solo una instancia de representación y se convierta en un motor de articulación económica.



Fuertes somos, unidos más


Al final, Raúl Guzmán envía un mensaje directo al empresariado tabasqueño:


Desde el Consejo Coordinador Empresarial de Tabasco mandamos un mensaje de unidad, de trabajo conjunto, para poder salir juntos adelante por un Tabasco más sostenible, económicamente más fuerte, con todo el sector empresarial trabajando de la mano, porque fuertes somos y unidos más”.

Raúl Guzmán plantea el diseño del futuro económico como un proyecto en marcha: con planos, etapas, prioridades, alianzas y una convicción que atraviesa toda su trayectoria.


La economía, como la arquitectura, requiere de planeación antes de construirse, y en Tabasco el Presidente del Consejo Coordinador Empresarial destacó decidido a hacer ambas cosas.

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