Nini Vázquez: la mujer que construyó su libertad antes de volver a perseguir su sueño
- Redacción
- hace 2 días
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Lo que sería una entrevista con Nini Vázquez, se convirtió en una charla íntima sobre la disciplina, la fe, la maternidad, los sueños y la libertad. Esa que ella decidió conseguir antes de ir detrás del sueño que tuvo desde muy joven: ser actriz.
Su historia es la de una mujer que salió victoriosa de los múltiples retos que se le han presentado desde muy temprana edad.
Nini es actriz, empresaria, madre y vicepresidenta de una compañía internacional de metales preciosos. Lleva más de 30 años viviendo en Miami, ciudad donde aprendió que los sueños también necesitan estructura, estabilidad y trabajo duro para poder sostenerse.
Pero antes de todo eso, hubo una joven de 16 años llegando a Estados Unidos sin hablar inglés y con una vida que le exigió madurar demasiado rápido.
“Yo llegué a Estados Unidos sin hablar inglés. Tenía 16 años y siete meses de embarazo. Y dije: si yo hice esto, tengo que hacerlo bien.”
Lo cuenta sin drama, con la convicción de que a la vida hay que hacerle frente con valentía, fuerza y convicción.
Durante años, dejó en pausa la actuación porque entendió que tenía que construir su tranquilidad.
“Dejé la inestabilidad de lo que es el medio para tener algo estable para poder hacer después lo que me gustaba.”
Liderar empresas siendo mujer fue todo un reto, porque mientras que el mundo la veía únicamente como una mujer bella, ella aprendía a negociar contratos, liderar equipos y abrirse paso en industrias dominadas por hombres.
“No teníamos que luchar por igualdad. Teníamos que luchar por respeto.”
La frase aparece en medio de una conversación sobre negocios, liderazgo y mujeres en posiciones de poder. Y la dice con la firmeza de alguien que tuvo que hacerse escuchar en salas donde muchas veces era ignorada.
Nini recuerda reuniones donde era la única mujer sentada en la mesa y donde todos hablaban entre sí, menos con ella.
“Y lo que les sorprendía era que el CEO dijera: ‘si quieren negociar, es con ella’.”
Pero incluso ahí, en esos espacios duros, encontró una herramienta inesperada: la actuación.
“La actuación me sirvió muchísimo para hacer negocios. Porque vender es actuar.”
Para ella, actuar nunca fue solamente memorizar diálogos. Fue aprender a leer emociones, entender necesidades y conectar con las personas. Lo mismo que después le ayudaría en bienes raíces, seguros y negociaciones internacionales.
Sin embargo, detrás de la empresaria exitosa, seguía existiendo la actriz.
La niña que soñaba con cámaras, escenas y personajes. La mujer que tomaba clases de actuación incluso cuando no estaba trabajando en televisión porque ahí encontraba una forma de liberar todo lo que cargaba.
“Yo no quiero sentarme un día y decir: ‘qué pasa si lo hubiera intentado’.”
Así fue como decidió volver, pero volvió sin desesperación, sin esa necesidad de aceptar proyectos por la remuneración buscando sobrevivir desde ese sueño.
“Ahora tengo la tranquilidad de hacerlo a mi tiempo. Como quiero hacerlo.”
Estoy segura de que es eso lo que vuelve su historia poderosa: porque construyó la libertad de elegir, pero también estoy convencida de que lo que la llevó al lugar de tranquilidad, libertad y paz que tiene actualmente, es la fe.
Ella habla de Dios, pero no de un Dios al que solo debemos pedirle, sino del Dios al que hay que agradecerle, pedirle las cosas exactamente como las queremos y dejarlo todo en sus manos. Recuerda cómo, siendo adolescente y sintiendo que había arruinado su vida, abrió una Biblia buscando respuestas.
“Sentía que había fracasado. Y cuando abrí la Biblia decía: ‘así tu padre y tu madre te abandonen, yo Jehová, tu Dios, siempre estaré contigo’.”
Desde entonces, asegura que nunca volvió a sentirse sola.
Y quizá por eso habla tanto de preparación. Porque para ella la fe nunca sustituyó al esfuerzo.
“Las oportunidades llegan cuando menos te lo esperas. Y si tú no estás preparado, el tren se te pasa.”
Por eso estudió inglés, por eso se dedicó a los negocios y se preparó para oportunidades que aún no se le presentaban, pero ella tenía que estar lista.
“Si tú no crees en ti, nadie va a creer en ti.”
A lo largo de la conversación, Nini vuelve constantemente a sus hijos. Los llama sus trofeos más grandes, su motor, porque que ellos se sientan orgullosos de ella, es lo que la ha llevado a tomar decisiones guiadas en los valores y principios.
“No puedes enseñar con palabras. Tienes que enseñar con ejemplos.”
Y quizá ahí está la verdadera esencia de su historia. No en los negocios, no en la actuación, ni siquiera en el éxito que ha construido a lo largo de los años. Está en la disciplina silenciosa de una mujer que entendió que los sueños se pueden posponer mientras construyes la vida necesaria para volver a ellos sin miedo.
Hoy, Nini Vásquez vuelve a la actuación con algo muy poderoso que solo alguien con su determinación podría conseguir: la libertad.



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