top of page

Medicina estética: las preguntas que nadie debería tener que aprender por una tragedia

  • Redacción
  • hace 10 horas
  • 3 Min. de lectura

TRETZE BEAUTY SCULPTING

Por la Dra. Fátima Fernández


En semanas recientes, varias historias dolorosas han recorrido las conversaciones sobre medicina estética en nuestro país. Detrás de cada nota hay una persona, una familia y una decisión que se tomó con la mejor intención. Antes que cualquier otra cosa, quiero detenerme ahí: en el dolor de quienes hoy atraviesan esas pérdidas.

Desde el respeto que esos casos merecen, me parece importante hablar de algo que casi nunca se dice fuera del consultorio.


La medicina estética es medicina.

Esa frase parece evidente, pero en la era de los paquetes virales puede perderse de vista. Toda intervención sobre el cuerpo humano —por sutil que parezca— implica una valoración previa, una técnica que requiere formación, una infraestructura que pueda responder ante un imprevisto y un seguimiento posterior. Incluso un procedimiento mínimamente invasivo —una aplicación de ácido hialurónico, una toxina botulínica, una rinomodelación— necesita conocer el plano anatómico exacto donde se va a trabajar, las contraindicaciones del paciente y las opciones para revertir una eventualidad. No es burocracia médica. Es lo que separa un acto clínico de cualquier otra cosa.

Hay tres lugares donde una paciente puede leer la realidad de una clínica antes de aceptar un procedimiento. Tres lugares que cuentan la verdad sin necesidad de promesas.


El primero es lo que otros pacientes dicen. Una búsqueda en Google del nombre exacto de la clínica suele revelar lo que ningún anuncio puede ocultar. Reseñas reales, con nombre, con detalles, escritas por personas que ya pasaron por ahí. No las reseñas perfectamente redactadas que parecen escritas por la misma mano: las reales, las que cuentan cómo fue la consulta, cómo trataron a la paciente, qué pasó después. Una clínica con trayectoria tiene una huella pública que se puede leer.


El segundo es el espacio físico. Antes de aceptar cualquier procedimiento, vale la pena observar el lugar como se observa cualquier entorno médico: ¿es un establecimiento, o un departamento adaptado? ¿Hay un área clínica claramente diferenciada? ¿El instrumental se ve, el personal usa uniforme, hay protocolos visibles de limpieza? La estética del lugar no es vanidad: es información. Un espacio cuidado suele reflejar un equipo que cuida también lo que no se ve.


El tercero es la conversación con el médico. Una valoración seria no se siente como una venta. Se siente como una consulta: preguntas sobre antecedentes, exploración física, explicación detallada de lo que se va a hacer y por qué, mención clara de los riesgos y las alternativas. Si al salir queda la sensación de que el caso se entendió, que sales con respuestas, con aprendizaje y confianza en que el médico está preparado para realizar el procedimiento y cualquier eventualidad que pudiera presentarse, es buena señal. Si al salir solo se tiene un precio, faltó la parte médica.


A esto se suman las verificaciones documentales que cualquier paciente tiene derecho a hacer sin pena: la cédula profesional del médico (consultable gratis en el sitio de la SEP), el aviso de funcionamiento de la clínica ante COFEPRIS, y la formación específica de quien aplicará el procedimiento. Ninguna de estas preguntas ofende. Un buen equipo médico las recibe con tranquilidad y las contesta con detalle. Si una pregunta incomoda, eso también es información valiosa.


La prudencia no es desconfianza. Tomarse el tiempo de investigar a quien va a intervenir nuestro cuerpo no es exagerar. Es lo mínimo, y es un derecho.


Como médica, lo que verdaderamente me importa no es que las personas vengan a esta clínica. Me importa que cualquier persona que decida pasar por un procedimiento estético —aquí o en cualquier otro lugar— lo haga acompañada por profesionales preparados, en un entorno seguro, después de una conversación honesta.


La medicina estética no debería dar miedo.

Lo que debería dar tranquilidad es saber, antes de empezar, en qué manos se está.


 

La Dra. Fátima Fernández es médica cirujana, especialista en medicina estética y directora médica de Tretze Beauty Sculpting, clínica de medicina estética en Colonia Roma, Ciudad de México. Sus pacientes pueden conocerla y conocer la clínica en @tretze.mx.

Comentarios


Logo EstadoMx.png

ACTUALIDAD 
LÍDERES MX
EN ASCENSO MX
OPINIÓN
DINERO & NEGOCIOS
WELLNESS
LIFESTYLE
POLÍTICA 

ANÚNCIATE CON NOSOTROS

bottom of page