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Fin de una era: Telefónica vende Movistar a OXIO

  • Redacción
  • 9 abr
  • 4 min de lectura

La adquisición de Movistar México por parte de OXIO marca un punto de inflexión en el sector de telecomunicaciones del país, al representar la salida de Telefónica tras 25 años de operación.


Más que la llegada de un nuevo competidor, la operación refleja un cambio de modelo: OXIO, que ya participaba en el mercado desde otra vertical, se perfila como un actor capaz de transformar la industria con un enfoque basado en servicios digitales y conectividad en la nube.


Un modelo tipo “AWS de telecomunicaciones”

Por su naturaleza, OXIO podría consolidarse como una especie de “Amazon Web Services” de la conectividad, ofreciendo telecomunicaciones como servicio (TAAS), con mayor flexibilidad y enfoque digital.


La compañía ha trabajado principalmente con empresas como Coppel, Mercado Pago y Rappi, y ahora pasaría a operar como la tercera marca del mercado móvil en México.

Actualmente, OXIO atiende a cerca de 2 millones de usuarios en Estados Unidos, y con esta adquisición sumaría alrededor de 21 millones de líneas en México.


Venta de Movistar y contexto del mercado

La operación, valuada en 450 millones de dólares, representa para Telefónica la concreción de una salida que buscaba desde hace varios años.

Movistar México operaba ya sin infraestructura propia ni espectro, funcionando en la práctica como un operador móvil virtual, lo que influyó en su valoración y en la decisión de venta.


Además, esta transacción deberá ser analizada por los nuevos órganos regulatorios: la Comisión Nacional Antimonopolio (CNA) y la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT).


Incertidumbre hacia 2030

Uno de los puntos clave será el futuro del acuerdo de compartición de infraestructura con AT&T, vigente hasta 2030, que permite a Movistar operar sobre su red.

OXIO podría optar por mantener esta alianza o fortalecer vínculos con otros actores como Telcel o Altán Redes, lo que podría redefinir el equilibrio del mercado.


Transformación, no cambio de marca

El director general de OXIO, Nicolas Girard, aseguró que la transición no implicará cambios inmediatos en la marca ni en la operación para los usuarios.

“Movistar México mantendrá su marca, su equipo directivo y su compromiso con los suscriptores. Si eres usuario de Movistar, puedes esperar mejoras en el servicio en el futuro. Esto es una transformación tecnológica, no una renovación de la gestión”

Especialistas coinciden en que el enfoque de OXIO apunta a una evolución del negocio hacia servicios más sofisticados basados en datos.

“El modelo de negocio de OXIO no es sólo conectividad: su tecnología BrandIQ proporciona inteligencia a nivel de red que ayuda a entender el comportamiento de los suscriptores, informar decisiones de producto y potenciar estrategias de marketing más efectivas, incluyendo tendencias de uso de apps, patrones de movilidad y señales de engagement. Veinte millones de suscriptores mexicanos son un dataset enorme para esto”

También se prevé un cambio en la identidad del operador.

“Sin duda, ellos van a aprovechar lo que Movistar construyó aquí. La expectativa no es el cambio de marca, sino de un cambio de identidad, hacia dónde quieren ir con una operación más ligera, un cambio de plataforma (…) En la parte de consumo, ellos ya tienen una oferta masiva; B2B y pueden crear casos más específicos de Internet de las cosas; algo de movilidad para las Pymes. Son agregadores y son habilitadores, eso es un cambio de identidad”

Impacto en la competencia

Analistas consideran que la operación podría reconfigurar el mercado de operadores móviles virtuales (OMV), donde Movistar ya tenía un papel relevante.

“Si el operador que resulte de la adquisición decide actuar formalmente bajo la figura de OMV, esa entrada podría reconfigurar el mercado de los OMV, si se considera que actualmente cuenta con más de 20 millones de líneas activas (…) Este escenario reforzaría la percepción de que el mercado de los OMV continúa creciendo y ganando relevancia en el sector móvil, pues la tendencia apunta a un segmento con modelos de negocio más definidos. En ese contexto, los usuarios finales podrían beneficiarse de ofertas más dinámicas y tarifas más competitivas”

Desafíos regulatorios y del sector

La operación será una prueba importante para las nuevas autoridades regulatorias en México, en un contexto donde el sector enfrenta altos costos de inversión, presión regulatoria y cambios tecnológicos.

“Dada la relevancia de Movistar México en nuestro país, será la primera operación de gran calado para la CNA y la CRT, la cual, bajo el nuevo modelo institucional, ya no podrá ser tratada por una sola autoridad que procese in house tanto los aspectos de competencia económica como los regulatorios. Por tanto, la coordinación interinstitucional será clave y la CNA lleva mano para definir si la operación pasa de forma lisa y llana, o de ser el caso, sujeta a condiciones. En principio, no parece ser una operación que pudiera representar algún riesgo mayor para el proceso de competencia y libre concurrencia en nuestro país”
“Este escenario abre también retos relevantes en materia de competencia en el sector de telecomunicaciones: La convivencia entre operadores tradicionales, nuevos modelos digitales y las iniciativas promovidas por el gobierno como habilitantes de conectividad, requerirá reglas claras que garanticen condiciones equitativas de participación en el mercado. En este contexto, el marco regulatorio heredado por el Instituto Federal de Telecomunicaciones a la CRT y CNA ofrece bases institucionales importantes; sin embargo, la capacidad de respuesta de la nueva autoridad regulatoria en el otorgamiento de concesiones y autorizaciones a OXIO será determinante para lograr ser un habilitador de negocios”

Finalmente, expertos advierten que el caso refleja las tensiones estructurales del sector en México.

“Los operadores hoy enfrentan condiciones difíciles: Mucha inversión con retornos apretados y un debate global como el del Fair Share, que más allá de quién tenga la razón, deja ver que el modelo tradicional de conectividad está bajo presión. La pregunta es si el marco regulatorio tiene con qué acompañar lo que viene en el futuro con OXIO, porque se quisiera que estas noticias fueran de entrada de nuevos competidores, no de que uno cambia de manos. Esto es una oportunidad para preguntarnos si las condiciones del mercado mexicano alcanzan para generar más competencia real en el sector móvil”

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