China rechaza llamado de Anthropic para frenar su avance en inteligencia artificial

China rechazó el llamado del director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, para que Estados Unidos mantenga restricciones destinadas a frenar las capacidades de inteligencia artificial de Beijing, en medio de un creciente debate sobre la competencia tecnológica y la gobernanza global de la IA.
La postura del gobierno chino se conoce a pocos días de la reunión prevista para el 24 de septiembre entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el líder chino, Xi Jinping, encuentro en el que se espera que la inteligencia artificial forme parte de la agenda bilateral.
Amodei publicó el sábado un extenso ensayo en el que advirtió que “un liderazgo chino en IA supondría un grave peligro para Estados Unidos y el mundo”. En ese mismo texto, pidió mantener los controles sobre la venta a China de chips de inteligencia artificial de última generación y de equipos utilizados para su fabricación, con el objetivo de preservar la ventaja tecnológica estadounidense.
Ante esos planteamientos, el Ministerio chino de Exteriores sostuvo que la gobernanza de la inteligencia artificial debe construirse mediante cooperación internacional y no a partir de una lógica de confrontación.
“El alarmismo, la confrontación y la competencia despiadada solo perturbarán el proceso de gobernanza global de la IA, lo cual no beneficia a nadie”, afirmó el portavoz Guo Jiakun durante una conferencia de prensa.
Por su parte, Trump restó importancia el domingo a las propuestas para que su gobierno desacelere el desarrollo de esta tecnología. El mandatario aseguró que Estados Unidos mantiene una ventaja sobre China y afirmó que “quien gane la IA, gana”.
En su ensayo, Amodei también alertó sobre la posibilidad de que un enjambre de “agentes” de inteligencia artificial pueda apoderarse de internet en un periodo de seis a 12 meses si la comunidad científica no acuerda una desaceleración en el desarrollo de los sistemas más avanzados.
El ejecutivo de Anthropic sostuvo además que “marcar el ritmo a nivel global requerirá cooperación con China, el país autocrático con, por mucho, las capacidades de IA más avanzadas”.
La discusión ocurre mientras empresas chinas han desarrollado modelos de inteligencia artificial capaces de competir con sistemas avanzados creados por compañías estadounidenses y que, en algunos casos, ofrecen costos de utilización más bajos.
Xi Jinping ha planteado la creación de un marco global para la gobernanza de la IA con participación del Sur Global y ha presentado a China como uno de los principales impulsores de una comunidad internacional de inteligencia artificial de código abierto.
En paralelo, el jefe del Ministerio chino de Seguridad del Estado llamó recientemente a “acelerar el establecimiento de un sistema para prevenir y gestionar los riesgos de seguridad de la IA”.
El periódico estatal Global Times también respondió a los planteamientos de Amodei y consideró que su ensayo constituye una propuesta encubierta para contener el desarrollo tecnológico chino. Según el editorial, el documento está “repleto de disposiciones de contención dirigidas a China y es, en esencia, un ‘manual de la Guerra Fría’ para el sector de la IA”.
La publicación de Amodei se produjo pocos días después de que el FBI, la Agencia de Seguridad Nacional y la Agencia de Ciberseguridad y Seguridad de Infraestructura emitieran un aviso conjunto en el que acusaron a desarrolladores chinos de realizar esfuerzos “agresivos y maliciosos” para extraer o “destilar” capacidades de algunos de los modelos de inteligencia artificial más avanzados de Estados Unidos, entre ellos Claude de Anthropic y ChatGPT de OpenAI.
El Ministerio chino de Comercio rechazó esas acusaciones y las calificó de infundadas. También argumentó que la “destilación” es una práctica utilizada de manera habitual por múltiples empresas del sector y acusó a Estados Unidos de buscar un “monopolio de la industria de la IA”.
La investigadora Lizzi C. Lee, del Centro de Análisis de China del Asia Society Policy Institute, señaló que ambas potencias buscan evitar quedar en una posición de dependencia tecnológica.
Tanto China como Estados Unidos quieren “asegurarse de que la otra parte no pueda establecer un cuello de botella tecnológico sobre ellos”, indicó Lee.
“Así que, desde la perspectiva de Beijing, hay una pregunta evidente: si Estados Unidos quiere que China coopere en la seguridad de frontera mientras también restringe su acceso al cómputo de frontera, ¿cómo es exactamente esa cooperación?”, planteó Lee.
El debate sobre el desarrollo, la seguridad y el acceso a las tecnologías más avanzadas de inteligencia artificial se perfila así como uno de los puntos relevantes de la próxima reunión entre Trump y Xi.





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