top of page

El “zar de la seguridad” que busca cambiar la lucha contra el crimen

  • Redacción
  • 23 dic 2025
  • 4 Min. de lectura

Omar García Harfuch ha pasado de ser un objetivo del crimen organizado a convertirse en el principal responsable de la estrategia de seguridad de México. En 2020, cuando se desempeñaba como secretario de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, sobrevivió a un atentado en el que fue atacado a balazos por presuntos integrantes de un cártel. Desde entonces, comenzó a dormir en su oficina, una práctica que mantiene incluso ahora, con un soldado armado custodiando la puerta.


Hoy, García Harfuch encabeza la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y es el rostro de la ofensiva más intensa contra los cárteles mexicanos en más de una década, respaldado directamente por la presidenta Claudia Sheinbaum.

De acuerdo con cifras oficiales, el actual gobierno ha incrementado de manera significativa las acciones contra el crimen organizado. La administración afirma que las detenciones de integrantes de cárteles y la destrucción de laboratorios clandestinos se realizan a un ritmo casi cuatro veces mayor al del sexenio anterior. Como resultado, los homicidios han caído 22 por ciento en lo que va del año frente al mismo periodo previo, alcanzando su nivel más bajo en una década, mientras que los robos con violencia disminuyeron 15 por ciento.


“No estamos diciendo que el problema esté resuelto”, dijo García Harfuch en su primera entrevista oficial con medios internacionales desde que asumió el cargo. Pero, añadió, “nosotros lo que estamos haciendo es que pegamos en una estructura criminal abajo, en medio, arriba. Todo”.


Este desempeño ha contribuido a mejorar la relación con Estados Unidos. Con García Harfuch como principal enlace con las agencias de seguridad estadounidenses, el intercambio de inteligencia se ha intensificado y el presidente Donald Trump ha enfocado su discurso en el narcotráfico sudamericano, reduciendo la presión directa sobre México.

Sin embargo, los retos persisten. Aunque los homicidios y robos han disminuido, los reportes de extorsión, secuestros y desapariciones han aumentado. Además, encuestas recientes señalan que el porcentaje de mexicanos que se sienten inseguros creció casi cinco puntos desde que Sheinbaum asumió la presidencia, alcanzando al 63 por ciento de la población.

“Cambiar la percepción en 14 meses es más complejo”, dijo García Harfuch desde su oficina fuertemente custodiada en la capital del país.


Especialistas en seguridad reconocen avances, pero advierten sobre la magnitud del problema.“Tenemos el mejor secretario de Seguridad que podríamos tener”, dijo Eduardo Guerrero, exfuncionario y consultor en la materia. “Pero me parece francamente que el problema del crimen organizado ya rebasó las capacidades institucionales de México”.


A sus 43 años, García Harfuch ha concentrado el control de la estrategia de seguridad como ninguno de sus antecesores, señalan analistas. Dirige una fuerza de investigación en expansión, influye en fiscalías, agencias de inteligencia y fuerzas armadas, y cuenta con el respaldo pleno de la presidenta, con quien ya había trabajado cuando ella fue jefa de Gobierno capitalina.


“Omar es el líder indiscutible de la estrategia de seguridad en México, no los mandos militares”, dijo Guerrero. “Es una especie de zar de la seguridad que no habíamos tenido en México”.


Las cifras reflejan este giro estratégico. En los primeros 14 meses del gobierno de Sheinbaum, las autoridades reportan casi 39 mil detenciones por delitos violentos, el aseguramiento de 20 mil armas y la destrucción de mil 760 laboratorios de drogas. En un periodo similar del gobierno anterior, se registraron 10 mil 400 detenciones, 8 mil 300 armas incautadas y 445 laboratorios desmantelados.


El enfoque actual contrasta con la política de “abrazos, no balazos” del expresidente Andrés Manuel López Obrador, centrada en atender las causas sociales de la violencia. Ahora, el despliegue de miles de elementos de seguridad y operaciones quirúrgicas en territorios controlados por cárteles ha redefinido la estrategia.

Este cambio también ha sido bien recibido en Washington. Funcionarios del gobierno de Trump han elogiado la cooperación bilateral bajo el mando de García Harfuch.


“Está especialmente capacitado dentro del gobierno mexicano para reparar algunas de las relaciones bilaterales dañadas en los últimos años y establecer vínculos constructivos de cara al futuro”, dijo John Creamer, exsubjefe de la embajada estadounidense en México.


Pedro Casas Alatriste, director ejecutivo de la Cámara de Comercio Americana de México, reforzó esta percepción: “Vas a Washington y el 100 por ciento de los responsables políticos saben quién es Omar García Harfuch”.


Pese a ello, persisten tensiones. Trump ha planteado la posibilidad de acciones directas contra los cárteles, algo que Sheinbaum ha rechazado por considerarlo una violación a la soberanía nacional. Incluso, el mandatario estadounidense anunció su intención de clasificar el fentanilo como arma de destrucción masiva.

García Harfuch aseguró confiar en que Estados Unidos no intervendrá militarmente.“Han sido muy respetuosos de lo que ha dicho la presidenta que es de la soberanía”, dijo García Harfuch. “Si no tuviéramos resultados, me preocuparía. Pero cada vez tenemos más resultados”.


Finalmente, subrayó que la cooperación actual se basa en el intercambio de información, incluidos vuelos de vigilancia solicitados por México.“Nosotros tenemos unidades del ejército, de fuerzas especiales sumamente capacitadas”, dijo. “¿Para qué se requerirían?”, añadió. “Lo que necesitamos es información”.

Comentarios


© Copyright 2025 Todos los derechos reservados.

bottom of page