Canadá planea créditos a Toyota y GM para amortiguar aranceles de EU
- Redacción
- 6 feb
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El gobierno de Canadá prepara un ajuste a su política arancelaria con el objetivo de reducir el impacto de los impuestos impuestos por Estados Unidos a los vehículos fabricados fuera de su territorio. La estrategia contempla la creación de un esquema de “créditos a la importación” que beneficiaría a empresas automotrices como Toyota y General Motors.
La administración del primer ministro Mark Carney busca ofrecer un incentivo financiero más atractivo para que los fabricantes de automóviles mantengan e incrementen sus inversiones en Canadá, en medio de los esfuerzos del presidente estadounidense Donald Trump por atraer empleos manufactureros hacia su país.
Aunque Canadá mantiene los aranceles compensatorios aplicados el año pasado a autos y camiones fabricados en Estados Unidos, como respuesta a la política comercial de Trump, el gobierno canadiense inició consultas para implementar este nuevo sistema de créditos que permitiría a las armadoras reducir su carga arancelaria.
Las empresas que aún producen vehículos en Canadá, entre ellas Toyota y General Motors, podrían obtener estos créditos de acuerdo con su nivel de producción. Dichos beneficios podrían utilizarse para eliminar los aranceles sobre productos estadounidenses importados a Canadá o incluso venderse a otras compañías automotrices interesadas en traer
vehículos al mercado canadiense.
Esta propuesta forma parte de un paquete de reformas anunciadas por Carney para reforzar a un sector que ya enfrentaba presiones antes de la nueva política arancelaria de Estados Unidos, diseñada para disminuir las importaciones de automóviles.
La industria automotriz canadiense está fuertemente integrada con la de Estados Unidos. La mayor parte de la producción local se exporta a ese país, mientras que Canadá importa grandes volúmenes de vehículos y autopartes estadounidenses, resultado de una cadena de suministro desarrollada durante décadas y que ahora enfrenta tensiones.
“Nuestro objetivo es eliminar todos los aranceles en el sector automotriz para fortalecer el sector automotriz norteamericano”, declaró Carney durante una visita a una planta de autopartes en la región de Toronto. “Pero reconocemos que ese no es el objetivo actual de la administración estadounidense. Su enfoque ha cambiado; es su derecho. Por lo tanto, debemos prepararnos para todas las posibilidades”.
En la actualidad, Toyota y Honda concentran aproximadamente tres cuartas partes de la producción automotriz canadiense, principalmente en la provincia de Ontario. El resto corresponde a GM y Stellantis NV. Ford Motor cuenta con una planta de ensamblaje en Canadá, aunque actualmente está fuera de operación debido a trabajos de reequipamiento para fabricar camionetas pickup.
Nuevas reglas e incentivos para el sector
En el debate sobre el futuro del sector, ejecutivos estadounidenses han subrayado la importancia del Acuerdo entre Estados Unidos, México y Canadá, el cual será revisado este año.
“Construimos todo nuestro negocio de vehículos como una industria entre Canadá, México y Estados Unidos”, declaró el mes pasado Jim Farley, director ejecutivo de Ford, en una entrevista con Bloomberg Television. “Tenemos que revisarlo”.
Carney y la ministra de Industria, Melanie Joly, también anunciaron un nuevo esquema de estándares de eficiencia de combustible para autos y camiones, que sustituye el mandato previo de vehículos eléctricos, el cual era rechazado por la industria.
Mientras que las normas anteriores exigían que al menos el 20% de las ventas fueran de vehículos de cero emisiones en el corto plazo y el 100% para 2035, el nuevo plan plantea estándares de emisiones de gases de efecto invernadero que buscan que los vehículos eléctricos representen el 90% de las ventas de autos nuevos para 2040.
El gobierno canadiense también restablecerá incentivos para consumidores que compren o renten vehículos eléctricos. El programa, con un presupuesto de 2 mil 300 millones de dólares canadienses, ofrecerá apoyos de hasta 5 mil dólares canadienses para vehículos eléctricos de batería y de pila de combustible, y de 2 mil 500 dólares canadienses para híbridos enchufables, aplicables únicamente a autos fabricados en países con acuerdos de libre comercio con Canadá.
Además, Carney señaló recientemente que su gobierno está abierto a permitir que empresas chinas ensamblen vehículos en Canadá, bajo ciertas condiciones como el uso de software canadiense y la creación de empresas conjuntas con compañías nacionales.
La industria automotriz empleó directamente a más de 125 mil personas en Canadá durante 2024. En enero, el gobierno canadiense alcanzó un acuerdo con China para permitir la exportación de 49 mil vehículos eléctricos al país con un arancel reducido del 6.1%.
El primer ministro de Ontario, Doug Ford, quien anteriormente expresó desacuerdos con Carney por el acuerdo con China, manifestó su respaldo a la nueva estrategia automotriz de Ottawa, al considerar que las normas previas sobre vehículos eléctricos eran demasiado exigentes y que el apoyo financiero del gobierno será clave para impulsar nuevas inversiones.




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