YouTube será la nueva casa de los Premios Óscar desde 2029
- Redacción
- 17 dic 2025
- 2 Min. de lectura

Los Premios Óscar darán un giro histórico en su forma de transmisión al abandonar la televisión abierta y trasladarse al entorno digital. A partir de 2029, la ceremonia más emblemática de la industria cinematográfica será transmitida de manera exclusiva a través de YouTube, de acuerdo con lo informado por la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood.
Hasta el año 2028, la entrega anual de los galardones continuará emitiéndose por la cadena ABC, que será responsable de transmitir la edición número 100 de los premios, considerada una de las más simbólicas en la historia del evento.
El salto definitivo al streaming
Desde 2029 y, al menos hasta 2033, YouTube contará con los derechos globales de transmisión, consolidándose como la plataforma central del ecosistema de los Óscar. El acuerdo contempla no solo la ceremonia principal, sino también la cobertura de la alfombra roja, los Premios de los Gobernadores y el anuncio oficial de las nominaciones.
“Estamos muy entusiasmados de concretar una alianza global y multifacética con YouTube, que se convertirá en la futura casa de los Óscar y de la programación anual de la Academia”, señalaron en un comunicado conjunto Bill Kramer, director ejecutivo de la
Academia, y Lynette Howell Taylor, presidenta de la institución.
Ambos representantes destacaron que, como organización con alcance internacional, este acuerdo permitirá ampliar significativamente el acceso a su trabajo y llegar a una audiencia global mucho más amplia, en beneficio tanto de sus miembros como de la comunidad cinematográfica.
¿Qué implica el adiós a la televisión tradicional?
La decisión podría marcar el final simbólico del dominio de la televisión tradicional sobre uno de los eventos culturales más importantes del mundo. Durante casi un siglo, los Premios Óscar estuvieron ligados a la televisión lineal: primero como un ritual colectivo y, más recientemente, como un evento con audiencias en descenso.
Con este cambio, el consumo deja de depender exclusivamente del rating de una sola noche y pasa a medirse a través de visualizaciones acumuladas, niveles de interacción, viralidad y conversación social. Además, el evento deja de ser predominantemente estadounidense y adquiere un carácter más global al no depender de señales televisivas o de cable.
Para la Academia, este movimiento representa una estrategia de adaptación en un entorno mediático en constante transformación y podría interpretarse como un paso clave para garantizar la vigencia del evento en la era digital.






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