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¿Pagas predial en Tabasco? Eres del 15% que sostiene al municipio… y a los que nunca pagan.

  • Redacción
  • 19 feb
  • 3 Min. de lectura

Cada 2 de enero, cuando todavía no termina de amanecer, ya hay fila afuera de varios ayuntamientos en Tabasco. No son empresarios ni grandes desarrolladores inmobiliarios. En su mayoría son hombres y mujeres de la tercera edad. Algunos llegan con sombrero para cubrirse del sol; otros llevan una carpeta donde guardan con cuidado sus documentos. Muchos conservan el recibo del año anterior perfectamente doblado.


Esperan su turno con paciencia. Pagan. Reciben su comprobante. Lo guardan como quien archiva una responsabilidad cumplida. Para ellos, no se trata únicamente de un trámite administrativo: es una forma de estar en regla, de aportar a su municipio, de hacer lo correcto.


Sin embargo, mientras esa fila avanza, existe otra realidad que casi no se menciona: miles de predios que no pagan predial y que, aun así, reciben los mismos servicios públicos. No hacen fila. No sienten urgencia. No enfrentan consecuencias visibles. Pero sí exigen alumbrado, seguridad, calles pavimentadas y recolección de basura.

La escena se repite cada año. Y la pregunta empieza a volverse inevitable: ¿quién está sosteniendo realmente a los municipios?


La brecha que muestran los datos

De acuerdo con el Proyecto de Presupuesto de Ingresos 2025 del Municipio de Monterrey, aproximadamente el 60% de los ingresos propios de ese ayuntamiento provienen de la recaudación del impuesto predial [1]. Es decir, una parte mayoritaria de su operación descansa en lo que recauda localmente.


En contraste, el análisis del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas (CEFP) muestra que entidades como Tabasco se encuentran entre las de menor recaudación municipal per cápita del país, con menos de 350 pesos anuales por habitante [5]. Además, en muchos municipios del sureste, los ingresos propios apenas representan entre el 15% y el 20% del total, lo que implica una dependencia de hasta 80–85% de transferencias estatales y federales, como ha documentado el IMCO en su análisis sobre finanzas públicas municipales [4].


La diferencia no es menor. Es estructural. Mientras algunos municipios generan autonomía financiera, otros operan con márgenes muy reducidos de decisión.


El problema nacional que también toca a Tabasco

El propio CEFP ha señalado que el 90% de la recaudación del impuesto predial en México se concentra en apenas 150 municipios, mientras que alrededor de 45 millones de personas no pagan este gravamen [10]. Asimismo, 522 municipios del país prácticamente no cobran predial [10].


Si a nivel nacional la eficiencia recaudatoria promedio del predial ronda el 58%, lo que implica una cartera vencida cercana al 42%, como se ha expuesto en foros sobre fortalecimiento de ingresos municipales [8], en entidades con menor desempeño esa eficiencia puede caer por debajo del 30%.

En términos prácticos, esto significa que el sistema descansa sobre una minoría cumplida.


No es una consigna política: es una proporción documentada. Siempre pagan los mismos.

El adulto mayor que hace fila en enero no solo paga por su predio. Termina sosteniendo, de manera indirecta, un sistema donde el incumplimiento rara vez genera consecuencias reales.


Autonomía financiera o dependencia permanente

La discusión no es únicamente contable. Cuando un municipio depende en más de 80% de recursos que no genera por sí mismo, su autonomía financiera es limitada. El IMCO ha señalado que, en promedio, 73% de los recursos municipales en el país provienen de los estados o la Federación [4]. Sin embargo, hay municipios que han logrado romper esa tendencia fortaleciendo su recaudación local.


La evidencia demuestra que sí es posible construir sistemas más eficientes. La brecha entre regiones no obedece únicamente a la pobreza o a la estructura económica; también responde a decisiones administrativas, actualización catastral, profesionalización de tesorerías y estrategias de cobranza más rigurosas, como han señalado estudios del CEFP y del INDETEC [9][10].

En otras palabras, no se trata solo de cuánto se puede pagar, sino de cuánto se decide cobrar y cómo se gestiona esa cobranza.


La otra mitad de la ecuación: confianza y gasto

Existe además un elemento fundamental: la confianza. La Guía para el Buen Gobierno Municipal del INAFED establece que “poner la casa en orden” implica un catastro actualizado, buena atención al contribuyente y un presupuesto bien elaborado y debidamente utilizado [11].


Cuando pocos pagan y el resto no enfrenta seguimiento, la carga sobre el contribuyente cumplido aumenta. Y cuando el contribuyente no percibe que lo recaudado se traduzca en servicios visibles y mejoras concretas, la cultura de cumplimiento se debilita.

La justicia fiscal tiene dos componentes inseparables: que todos paguen y que el dinero se vea reflejado en resultados.


Los adultos mayores que cada año madrugan para pagar ya cumplieron su parte. Los datos oficiales demuestran que existen municipios en México que han logrado recaudar más, depender menos y fortalecer su autonomía financiera.

Si la evidencia técnica muestra que sí es posible mejorar la recaudación, si hay modelos que funcionan y si el problema del incumplimiento está plenamente documentado por organismos públicos, ¿por qué en Tabasco seguimos permitiendo que una minoría responsable sostenga el municipio mientras una parte significativa simplemente no paga?.

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