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LOS COMPUTOS ELECTORALES EN MÉXICO (SEGUNDA PARTE).

  • Redacción
  • 21 jul
  • 7 min de lectura

En esta segunda entrega sobre el tema de los cómputos electorales, abordaremos algunos procedimientos para conocer cómo se realiza el conteo y suma de votos en algunas entidades y la importancia que tienen los órganos electorales desconcentrados para poder organizar y desarrollar los cómputos electorales de una forma eficiente y trasparente, apegada a los principios que rigen la materia electoral.

Como lo mencione en el artículo anterior (¿Cómo se cuentan los votos en México?) el organismo público local electoral (de aquí en adelante OPLE) de la Ciudad de México es el único de las treinta y dos autoridades electorales administrativas locales que cuenta con una estructura permanente con sus órganos electorales desconcentrados lo que le da una fortaleza operativa y logística, además de materializar la profesionalización del funcionariado que labora dentro de estos órganos electorales, ya que permite que constantemente estén obteniendo experiencia y capacitación en el desarrollo de los múltiples ejercicios democráticos que implementa la institución electoral.


Además de contar una estructura permanente de órganos electorales descentrados, también cuenta con una Unidad Técnica de Servicios Informáticos conformada por dos direcciones: la dirección de desarrollo de sistemas y la dirección de infraestructura informática las cuales dan una fortaleza y soporte técnico fundamental para que esta institución sea una de las mas eficientes y avanzadas del país en la parte tecnológica. Esto ha sido medular para que puedan realizar diferentes procedimientos dentro de las distintas etapas de los procesos electorales implementando innovaciones soportadas en el desarrollo de sistemas que vienen a facilitar y modernizar las tareas a realizar por el funcionariado electoral.


Es importante recordar que el Instituto Electoral de la Ciudad de México es el único OPLE que realiza su cómputo una vez que llega el primer paquete electoral a la sede de sus órganos electorales desconcentrados a diferencia de cómo lo realizan el resto de los OPLE que inician sus cómputos el miércoles siguiente al día de la Jornada Electoral. Se preguntaran porque existe esta diferencia, la respuesta es simple, así esta determinado por su ley electoral de la Ciudad de México.


Esta pequeña diferencia que pareciera que no impacta en la actividad es un cambio radical de cómo se realizan los cómputos actualmente, sobre todo después de haber vivido a experiencia del Proceso Electoral Local Extraordinario para la Elección de Magistraturas y Jueces del Poder Judicial Local, en donde implemento el modelo de cómputo que realiza el OPLE de la Ciudad de México iniciando los cómputos electorales judiciales una vez que llego el primer paquete a la sede de los órganos electorales desconcentrados.


Esta situación a la que fueron orilladas las autoridades electorales tanto al Instituto Nacional Electoral (de aquí en adelante INE) como los OPLE, los metió en una compleja encrucijada para resolver este acertijo de cómo desarrollar cómputos con boletas que podrían contener una gran cantidad de votos (recordando que en la elección judicial podrías votar por varios cargos en una sola boleta, por ejemplo la de ministras y ministros donde podías elegir a once candidaturas, seis mujeres y cinco hombres).


Quien estableció el punto de partida para poder contar estos votos fue el INE quien determino que las mesas directivas de casilla no podrían realizar el escrutinio y cómputo de las boletas por ser una tarea compleja que llevaría más tiempo y podría aparejar retrasos y problemas operativos y logísticos sobre todo para la etapa de traslado de paquetes electorales a los órganos electorales desconcentrados.


En consecuencia, se determinó que las mesas directivas de casilla solo se encargarían de clasificar y contar el número de boletas marcadas y el número de personas que votaron en cada casilla electoral, e integrar el paquete electoral para su traslado y entrega hasta las mesas receptoras de cada órgano electoral desconcentrado.


Ahora bien, retomando el tema de cómo se resolvió el como contar los votos de cada boleta, la solución fue apostar por la tecnología y que los sistemas de cómputo de cada autoridad electoral administrativa se actualizarán de modo que tuvieran la capacidad de poder capturar, distribuir y calificar los votos de cada boleta electoral judicial. Para contextualizar un poco, uno de los cambios radicales que tuvieron las boletas utilizadas en las elecciones judiciales fue que aparte de poder emitir múltiples votos por distintas candidaturas, estas boletas eran paritarias, ya que te establecían cuantos votos podrías emitir para mujer y cuantas para hombre a excepción de que para el cargo que se fuera a elegir solo hubiera una sola candidatura a como paso en la entidad de Durango donde para todos los cargos solo se registró una misma candidatura.


El cambio del diseño de las boletas en la elección judicial obligo a las autoridades electorales administrativas que replantearan la forma en que se podrían contar los votos, era evidente y preocupante que a como se encontraban los sistemas de cómputo para las elecciones ordinarias donde participan partidos políticos y candidaturas independientes no serían idóneos para la elección judicial, haciendo una analogía, sería como utilizar una bicicleta para cruzar un río, lo que realmente necesitábamos era una lancha o navío para poder cruzar esa fuente de agua, por lo que nos dimos a la tarea de sentarnos con las áreas encargadas de desarrollar los sistemas de cómputo para hacerles saber de las nuevas necesidades que teníamos para poder cumplir con el objetivo de poder contar los votos de la elección judicial.


Fue así que las áreas de informática y comunicación de las autoridades electorales tanto del INE como de los OPLE se dieron a la tarea de acondicionar los sistemas de cómputo de forma tal que pudieran traducir los votos de las boletas y se pudieran capturar y distribuir. Esto se pudo conseguir de la siguiente manera, una característica que contenían las nuevas boletas era que cada candidatura en la boleta se le asignaba un número de acuerdo a su orden alfabético, este número fue medular para que se le pudiera dar una lectura correcta a cada boleta y sus votos que contenía, de esta manera fue que los sistemas descifraron este acertijo ya que los números y el lugar donde eran colocados en cada boleta servían para que el sistema pudiera ir distribuyendo los votos y en su caso anulándolos por diversas causales que fueron establecidas en los cuadernillos de votos válidos y votos nulos.


Otra innovación de estos cuadernillos de votos válidos y nulos, fue que se establecieron nuevas figuras como fueron los “recuadros sin utilizar”, los cuales no se contaban como votos nulos, cabe señalar que esta figura que en su momento se aprobó en cada OPLE yo no estaba tan convencido de la misma, ya que en realidad el no utilizar un recuadro para voto en la boleta, en esencia es un voto nulo, ya que no existe la voluntad de votar por alguna candidatura por parte del ciudadano, es similar a dejar una boleta en blanco que en este caso, si los votos que contenía la boleta eran todos nulos.


Esta figura de recuadros sin utilizar sirvió para que en una boleta por ejemplo que ibas a repartir once votos si en su caso no votabas por los once y solo rellenabas diez recuadros, esto en consecuencia dejaba un recuadro sin usar, tuvieran validez los diez votos y el recuadro sin utilizar se contara, pero no fuera voto nulo.


Es importante precisar que dentro de las hipótesis que contenía el cuadernillo de votos nulos y validos de la elección judicial si existían casos de que en una misma boleta hubiera votos válidos y votos nulos, para cada caso se hizo una descripción detallada acompañada de ilustraciones que eran apreciadas en el diseño de las boletas de modo que fueran muy claros los ejemplos de cuando si contaba un voto, cuando era nulo y cuando había recuadros sin usar.


Fue así que con base en el cuadernillo de votos válidos y nulos de la elección judicial se pudo ir programando el sistema de modo que pudiera capturar, registrar, distribuir y calificar los votos en base a los números que contenían los recuadros y en que recuadros eran registrados. De esta manera se pudo desarrollar un sistema de cómputo avanzado y con una capacidad de poder computar los nuevos diseños de boletas utilizadas en la elección judicial.


He de mencionar que la experiencia obtenida en el Proceso Electoral Extraordinario Judicial fue muy enriquecedora y un claro ejemplo de la capacidad de respuesta que tiene las autoridades electorales administrativas para poder resolver retos complejos como lo fue este ejercicio electoral inédito. Al principio hubo un total escepticismo y preocupación por lo avanzado de los tiempos para poder planear, organizar y desarrollar esta elección, pero afortunadamente encontramos el camino para llevar a buen puerto estos comicios judiciales. Asimismo, debemos visibilizar el gran esfuerzo que hicieron todas las personas especialistas que se encuentran en las áreas de informática y comunicación quienes fueron los principales actores y piezas clave para poder cumplir con la reforma en materia judicial.


También debemos reconocer que estas áreas hicieron posible los cómputos a través de su gran ingenio y experiencia para poder realizar todos los ajustes y acondicionamientos de los sistemas con el poco personal con los que cuentan algunos OPLE y sumado a esto, los recortes presupuestales que sufrieron tanto el INE como los OPLE y que vinieron a impactar en las distintas áreas de sus estructuras que volvieron más complejo el terreno en que se desarrollaron estos procesos electorales judiciales.


Otras grandes aportaciones que se dieron dentro de los cómputos electorales judiciales fueron que algunos OPLE desarrollaron la posibilidad que los cómputos se les pudieran dar seguimiento en tiempo real a como se realiza en el Programa de Resultados Electorales Preliminares (de aquí en adelante PREP) lo cual vino abonar a la trasparencia y certeza de los resultados, sobre todo que para el proceso electoral judicial no se instaló el PREP por la naturaleza en que iban a ser contabilizados los cómputos, recordemos que a diferencia de las elecciones de los poderes Ejecutivo y Legislativo, en el proceso electoral del Poder Judicial las actas que llegaban a los órganos electorales desconcentrados en los paquetes electorales no contenían el escrutinio y cómputo de las casillas y en consecuencia aún no habían resultados, sino que en la sede de estos órganos electorales desconcentrados iban a ser contados y sumados los votos, por ende era imposible el poder publicar resultados preliminares a como suceden en las elecciones ordinarias de los otros poderes.



Por tal razón los sistemas de cómputo de algunos OPLE se modificaron de forma que pudieran trasmitir y publicarse los resultados en tiempo real a como se iban computando los votos. Esta aportación es innovadora y una clara señal de como el sistema de cómputos pueden ser una gran herramienta para dar transparencia y certeza de los resultados de las votaciones e ir sustituyendo en un futuro no muy lejano al PREP que representa una carga presupuestal, operativa y logística innecesaria desde mi parcial óptica, sobre todo que dichos resultados son preliminares y no son los resultados oficiales y con el peso suficiente para legitimar una elección.

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