Fiesta, luces y drops: así se vivió el final del EDC
- Redacción
- 23 feb
- 2 Min. de lectura

La última jornada del Electric Daisy Carnival (EDC) convirtió el Autódromo Hermanos Rodríguez en el epicentro de la música electrónica en la Ciudad de México. Desde el house más cálido hasta los drops explosivos, miles de asistentes vivieron un cierre intenso, más marcado por la euforia que por la nostalgia.
El cielo gris que cubrió gran parte del día no logró opacar la energía del festival. Las luces, el sonido y la entrega del público terminaron por imponerse al clima. En los escenarios, artistas como Jamie Jones, Nana Nina, Rosi y Kevin Brand mantuvieron los beats encendidos ante una multitud decidida a bailar hasta el último minuto.
Desde el acceso al recinto, la atmósfera dejaba claro que el EDC es también una pasarela de creatividad: glitter, maquillaje fluorescente, botas cubiertas de polvo y atuendos que brillaban entre la multitud. Cada asistente parecía formar parte del espectáculo.
En el escenario Bionic Jungle, Celice B2B SadGal ofrecieron un set dinámico que prendió el ambiente desde los primeros minutos. En Stereo Bloom, Carlos Martz sostuvo un ritmo constante que no dio tregua, conectando con el público desde las primeras presentaciones del día.
El icónico búho monumental en tonos morados y naranjas dominaba el Kinetic Field, escenario principal del festival, como un guardián que observaba a miles moverse al mismo compás. Por momentos, el Autódromo dejó de sentirse como un recinto y se transformó en una ciudad efímera donde todos vibraban bajo el mismo pulso electrónico.
La jornada avanzó por capas sonoras: house envolvente, techno profundo, bass contundente y hard acelerado. Cada transición culminaba en drops que detonaban saltos colectivos y coros improvisados entre la multitud.
El ambiente también estuvo marcado por la creatividad del público: disfraces de criaturas marinas, botargas, lentejuelas y tótems con frases como “Cielos, qué macizo” y “EDC Bufa”. Entre hombros y celulares en alto, los asistentes capturaban momentos que quedarán grabados más allá de las pantallas.
El cierre estuvo encabezado por figuras internacionales como Steve Angello, John Summit y Anyma, quienes llevaron la intensidad al punto máximo en la recta final del festival.
En la Magdalena Mixhuca, la diversidad fue constante: distintos estilos musicales, múltiples escenarios y una amplia variedad de atuendos confirmaron que el EDC es más que un festival, es una experiencia colectiva donde la música electrónica pinta de color y brillo a la capital.




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