Cineteca Nacional bajo señalamientos por esquema de honorarios
- Redacción
- 12 feb
- 3 Min. de lectura

Señalamientos por contratación irregular en la Cineteca Nacional
Trabajadores y extrabajadores de la Cineteca Nacional denuncian un esquema de contratación que, aseguran, los obligaba a simular procesos administrativos, inventar nombres y falsificar firmas para poder obtener un contrato.
Tania, de 22 años, relató que durante su proceso de ingreso recibió instrucciones inusuales por parte del área de recursos humanos. Frente a plantillas en blanco, debía llenar no solo sus propios datos, sino también los de dos supuestos competidores que disputarían el mismo puesto, aunque no existieran.
En una grabación revisada por N+, se escucha la instrucción: “Vas a poner una cantidad mayor a la tuya, por ejemplo, si tú estás ganando 56 mil pesos, una tiene que ganar 60 mil y la otra 75 mil”.
La explicación continuaba con un paso aún más delicado:
Invéntales una firma tú. Esa firma la vas a repetir dos veces: en la solicitud y en la cotización.
Para simular autenticidad, le pidieron variar fechas, direcciones, tipo de letra e incluso el interlineado. Las direcciones de correo debían escribirse en minúsculas. “Yo llegué a poner personas inventadas en los papeles”, confiesa Tania.
Un trabajador del área de boletaje afirma que, en caso de una auditoría, podrían detectarse nombres inverosímiles como supuestos proveedores, incluso celebridades o deportistas. Según el testimonio, un aspirante llegó a colocar como competidor al piloto mexicano de Fórmula 1, Sergio Pérez.
Un requisito legal trasladado a los aspirantes
De acuerdo con el reportaje, que incluye testimonios de una decena de trabajadores y revisión de documentos y quejas, el origen del mecanismo se encuentra en el artículo 30 del Reglamento de la Ley de Adquisiciones. Cuando un contrato temporal supera aproximadamente los 33 mil pesos trimestrales, la institución debe acreditar al menos tres cotizaciones distintas.
La ley establece que esta investigación corresponde al “área especializada de la dependencia”. Sin embargo, los denunciantes sostienen que esa responsabilidad se traslada a los propios aspirantes, muchos de ellos jóvenes en su primer empleo.
Un empleado del área de cafeterías describe el procedimiento:
Hay quienes buscan una dirección en Google y lo que caiga. Se inventan el nombre, ponen a su amigo para que firme o ellos inventan la firma. No son competidores reales porque no estás compitiendo por el puesto como tal.
Honorarios y falta de prestaciones
El problema, según los trabajadores, se agrava por la figura contractual utilizada. La Cineteca no reconoce a gran parte de su personal operativo como empleados asalariados, sino como prestadores de servicios profesionales que cobran por honorarios, lo que evita obligaciones patronales como seguridad social y antigüedad.
Aunque la institución depende operativamente de la Secretaría de Cultura, sus recursos son administrados por la Secretaría de Hacienda mediante el Fideicomiso para la Cineteca Nacional (FICINE), con el Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (Banobras) como fiduciario. Además, genera ingresos propios con los que también se financia la nómina, según fuentes directivas.
Vicente Cázares defendió el procedimiento en entrevista telefónica: “Esto es un proceso ordinario en todas las instituciones. Se lleva a cabo porque así lo mandata la ley de adquisición. Yo no le veo nada malo”. Ante los señalamientos de falsificación, agregó: “Eso no es cierto. Nosotros no fomentamos ese tipo de prácticas.”
Pliego petitorio y relación laboral “ilegal”
El pasado 6 de febrero circuló un comunicado en formato PDF, sin firmas individuales, donde se denuncia una "relación laboral ilegal”. El documento señala que 70% del personal —más de 240 personas— opera bajo el régimen de Servicios Profesionales, sin prestaciones ni seguridad social. Esta cifra fue confirmada por la propia administración.
Para los trabajadores, la situación implica incertidumbre constante por contratos temporales, ausencia de prestaciones y gastos adicionales en copias, impresiones y traslados para entregar documentación presuntamente apócrifa.
Tania, quien ya no labora en la institución, resume su experiencia como la puerta de entrada a un sistema que considera lleno de irregularidades. Su cuestionamiento sigue abierto: ¿Qué somos para ustedes como institución?




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