Canadá estudia posibles escenarios ante amenazas del gobierno de Trump
- Redacción
- 13 ene
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La captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos y las recientes declaraciones del presidente Donald Trump sobre la posible anexión de Groenlandia han encendido las alarmas en Canadá, donde ciudadanos y analistas consideran cada vez más en serio las amenazas del mandatario estadounidense hacia la soberanía de países aliados.
Durante meses, muchos canadienses confiaban en que Trump había perdido interés en hacer de Canadá el “estado número 51” de Estados Unidos, ya que su atención estaba enfocada en la política interna y en reconfigurar el sistema comercial global. Sin embargo, esas esperanzas se están desvaneciendo.
La sorpresiva captura de Maduro y el aumento en la retórica de Trump en torno a tomar control de Groenlandia han conmocionado a Canadá, obligando a ciudadanos y líderes políticos a reconsiderar el peso de las amenazas previas sobre su soberanía.
Un artículo publicado en el principal diario nacional de Canadá advirtió sobre el potencial uso de “coerción militar” por parte de Estados Unidos contra su país y sugirió que Ottawa se prepare para múltiples escenarios de defensa, incluyendo la ampliación de la fuerza de defensa civil y estrategias de seguridad inspiradas en ejemplos como el de Ucrania.
“Se trata de cambiar el cálculo... Si se intenta usar la coerción militar contra nosotros, debe quedar claro que será enormemente costoso”, dijo Thomas Homer-Dixon, académico canadiense especializado en seguridad global, al referirse a la necesidad de fortalecer la disuasión ante posibles amenazas.
Aunque varios analistas coinciden en que una invasión militar directa de Canadá por parte de Estados Unidos es improbable, advierten que la creciente dependencia económica de Canadá hacia su vecino, sumada a la retórica cada vez más agresiva del gobierno estadounidense, ha creado un clima de inquietud. Algunos expertos señalan que “el mayor riesgo no es la anexión por la fuerza, sino una guerra económica graduada”, a través de amenazas comerciales y presión política.
Los temores han motivado a Ottawa a fortalecer su estrategia diplomática y de defensa, así como a diversificar sus relaciones comerciales más allá de Estados Unidos, sin dejar de insistir en el respeto al derecho internacional y a la soberanía de los países, incluidos Groenlandia y Canadá mismo.


